Dos noticias locales: Una mala, para Paraguay y América del Sur

Acabo de ver en la televisión paraguaya, a través del link que Artemio puso ahí, el discurso de asunción /en Asunción de Federico Franco, el que fue elegido vicepresidente del Paraguay acompañando a Fernando Lugo y ahora se ha hecho cargo de su cargo.

En este post no voy a juzgar un hecho interno del país guaraní; los comentaristas no se privarán de eso. Simplemente les cuento que Lugo hizo la “Gran Ibarra”, gobernó desde la muy buena imagen que supo construir en su pueblo, y no pudo, no supo o no quiso construir poder político y un sistema de poder (Me confirma en algo que he dicho otras veces en el blog, alguna muy reciente: Las políticas de un gobierno pueden ser buenas o malas, pero si no construye poder, todo lo demás es irrelevante). Igual, no descartemos definitivamente al ex obispo del escenario; nuestros países han visto regresos sorprendentes.

Mi interés es reiterar lo que , cuando el asunto se veía venir: Es un asunto interno, muy importante, del Paraguay, y tambiénun asunto interno, y delicado, del MERCOSUR, de los países de la Unión Sudamericana de Naciones, de nuestra América del Sur.

Es evidente que Paraguay es el corazón geográfico del subcontinente, inserto entre Brasil, Argentina y Bolivia. Es también bastante sabido que está ubicado en una posición estratégica para el acceso a recursos naturales importantes, de los propios – obvio – y de sus vecinos. Hasta tiene un excelente pretexto, en sus muchos comerciantes de origen árabe y los mitos en torno a la Triple Frontera, para películas de acción y, tal vez, fantasías intervencionistas (Me pregunto si de setiembre de 2009 tiene algo que ver).

Entonces, la estabilidad democrática del Paraguay es un tema económico y de seguridad para sus vecinos, y para todo el subcontinente. No por nada fue el presidente de Colombia, Juan Manuel Santos, no progre él y que de conmociones internas tiene amplia experiencia en su país, el que pidió la reunión urgente de UNASUR.

Bueno, UNASUR se pronunció en forma terminante, y también el MERCOSUR, pero no han tenido éxito, hasta ahora. Ambos organismos, también Correa, de Ecuador, y supongo – espero – que otros presidentes lo harán. Porque la unidad sudamericana es un asunto político, más que económico, una asociación de interés mutuo para asegurar nuestra seguridad y nuestros intereses, y los de nuestros descendientes, como pedía Juan Pablo Viscardo hace 220 años.

Entonces, la UNASUR ha tenido éxito en frenar procesos desestabilizantes en Bolivia y en Ecuador y el conflicto entre Colombia y Venezuela. Y ha tenido un fracaso notorio, en Honduras. No puede permitirse, ni puede permitirse Brasil, que aspira a ser considerado como una potencia emergente, ni Argentina, con una larga y a veces dolorosa historia en común con Paraguay y una muy numerosa comunidad de ese origen, un fracaso en Paraguay.